Compañero fiel de San Pablo, autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, y devoto pintor de Nuestra Señora
“Santo del Día” – 18 de octubre de 1971
A D V E R T E N C I A
Este texto es transcripción de cinta grabada con la conferencia del profesor Plinio Corrêa de Oliveira dirigida a los socios y cooperadores de la TFP. Conserva, por tanto, el estilo coloquial y hablado, sin haber pasado por ninguna revisión del autor.
Si el profesor Plinio Corrêa de Oliveira estuviera entre nosotros, sin duda pediría que fuera colocada una explícita mención a su filial disposición de rectificar cualquier eventual discrepancia en relación al Magisterio inmutable de la Iglesia. Es lo que hacemos constar, con sus propias palabras, como homenaje a tan escrupuloso estado de espíritu:
“Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial ardor a las enseñanzas tradicionales de la Santa Iglesia. No obstante, si por lapso algo en él hubiera en desacuerdo con dichas enseñanzas, desde ya y categóricamente lo rechaza”.
Las palabras “Revolución” y “Contra-Revolución” son aquí empleadas en el sentido que se les da en el libro “Revolución y Contra-Revolución”, cuya primera edición apareció publicada en el número 100 de la revista “Catolicismo”, en abril de 1959.
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San Lucas Evangelista – Codex Aureus of Lorsch – Biblioteca Apostólica Vaticana – circa 810
Resumen biográfico según Dom Guéranger
Resumen biográfico, adaptado de Dom Guéranger, en ‘L’année liturgique’ [N.C.: habitualmente estos datos se atribuyen a la tradición antigua recogida por Eusebio de Cesarea y otros Padres de la Iglesia]:
Lucas nació en Antioquía, en el seno de una familia pagana. Sin duda, se convirtió hacia el año 40. San Pablo, tras encontrarlo en Troas, lo llevó como compañero en su segundo viaje a Filipos en el año 49. Más tarde, Lucas se unió definitivamente al Apóstol, para no separarse nunca más de él. Tras la muerte de San Pablo, Lucas abandonó Roma y, desde entonces, su rastro se perdió y no sabemos nada más con certeza sobre él.
El alma de San Lucas es toda bondad y dulzura. Utiliza su talento literario para escribir su Evangelio hacia el año 60, con el fin de atraer a los gentiles hacia la bondad y la misericordia del Señor. Poco después escribirá los Hechos de los Apóstoles. Murió sin derramar su sangre por Cristo, pero la Iglesia lo honra como mártir, a causa de su mortificación y sus sufrimientos, soportados a lo largo de su vida por la causa del Evangelio.
Comentarios del Prof. Plinio
Debemos destacar cómo Nuestro Señor colmó el alma de San Lucas de gracias, a partir de los datos biográficos ciertos que tenemos de él.
Compañero de San Pablo, redactor de uno de los Evangelios y autor de los Hechos de los Apóstoles.
Las cualidades de un verdadero compañero de San Pablo
Reflexionemos ahora un poco sobre las cualidades morales que debe tener un hombre para ser elegido por San Pablo como compañero de viaje. Aquel que, de manera destacada, debe complementar las actividades apostólicas de San Pablo. Que debe ayudar a San Pablo, que debe figurar junto a San Pablo como compañero y, por lo tanto, junto a los nuevos discípulos, como el discípulo por excelencia. Aprobado por el maestro y con quien el maestro quiere viajar. ¿Qué cualidades debe tener un hombre para comprender tan bien la vida de Nuestro Señor que pueda recopilar los datos necesarios y escribirla tal y como él la escribió en el Evangelio?
¿Qué cualidades tuvo para tener la gloria y el honor de ser el único que escribió un libro inspirado e histórico sobre los inicios de la vida de la Iglesia, que son los Hechos de los Apóstoles?
Autor inspirado del Evangelio y de los Hechos

Esto supone que este hombre sea un verdadero vaso del Espíritu Santo. Supone que sea un hombre de un ardor apostólico extraordinario. Supone, en definitiva, cualidades tan sublimes que podríamos explorarlas analizando las cualidades de cada obra. Y como las cualidades del efecto residen en la causa y las cualidades del libro residen de manera más eminente en el autor que en el libro, el autor siempre vale más que el libro. Aunque el verdadero autor de estos libros sea el Espíritu Santo, fue, sin embargo, gracias a una inspiración que se le concedió y, en ese sentido, él es también el verdadero autor del libro. En verdad, no sabemos qué basta para elogiar a este hombre.
También se sabe que era muy devoto de Nuestra Señora. Y una de las imágenes más antiguas, uno de los cuadros más antiguos de Nuestra Señora que existen, se le atribuye a él. Hoy en día se venera en Santa María la Mayor.
San Lucas y la imagen de Nuestra Señora

Imaginen ustedes si fue él el primer pintor de la tierra que pintó un lienzo representando a Nuestra Señora. Pueden imaginarse qué cosa tan maravillosa: Nuestra Señora rezando y San Lucas pintándola a escondidas, robando así virtuosamente un poco de la realidad sobre la Reina del Cielo y de la Tierra para plasmarla en un lienzo. ¿Qué escena tan maravillosa sería esa? Todos los ángeles del cielo sonriendo y Nuestro Señor del Cielo bendiciéndole, por haber plasmado el rostro de Nuestra Señora para todos los siglos ante la cristiandad.
Contemplar para admirar y asimilar
Todo esto en conjunto es tan bello y grandioso que no encontramos palabras suficientes para alabarlo. Pero al menos merece la pena detenerse a contemplarlo, para que un poco de esta luz despierte la admiración de nuestros ojos. Y con la admiración, que entre en nosotros algo de las cualidades sublimes de las que él dio muestras.
