El Santísimo Nombre de María (12/09) y sus significados

«Maria enim interpretatur Domina, stella maris, illuminata, illuminatrix, amarum mare»

“Santo del Día” – 12 de septiembre de 1966


A D V E R T E N C I A

El presente texto es una adaptación de la transcripción de la grabación de una conferencia del profesor Plinio Corrêa de Oliveira dirigida a los socios y colaboradores de la TFP, por lo que conserva el estilo verbal, y no ha sido revisado por el autor.

Si el profesor Plinio Corrêa de Oliveira estuviera entre nosotros, sin duda pediría que se hiciera mención explícita de su disposición filial a rectificar cualquier discrepancia con respecto al Magisterio tradicional de la Iglesia. Esto es lo que aquí hacemos constar, con sus propias palabras, como homenaje a ese estado de ánimo tan hermoso y constante:

«Como católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con fervor filial a la enseñanza tradicional de la Santa Iglesia. Si, sin embargo, por descuido, hubiera en él algo que no se ajustara a dicha enseñanza, lo rechaza desde ya y categóricamente».

Los términos «Revolución» y «Contra-Revolución» se emplean aquí en el sentido que les da el profesor Plínio Corrêa de Oliveira en su libro «Revolución y Contra-Revolución», cuya primera edición se publicó en el n.º 100 de «Catolicismo», en abril de 1959.


 

Hoy, día 12, es la fiesta del Santísimo Nombre de la Bienaventurada Virgen María y sobre ella dice nuestro calendario que la celebración de esta fiesta fue extendida a la Iglesia Universal por el Beato Inocencio XI, en memoria de la insigne victoria que se consiguió contra los turcos en Viena en el siglo XVII, por la protección de la misma Virgen.

Fue la famosa victoria de Juan Sobieski, rey de Polonia, que liberó a Viena —que era moralmente la capital, no legalmente, sino realmente la capital del Sacro Imperio Romano Germánico—, y de un modo maravilloso, con rasgos milagrosos, etc., etc. Entonces, para dar gracias por esta victoria, el Beato Papa Inocencio XI instituyó la fiesta del Santísimo Nombre de María. Algún detalle debió de haber en esta victoria, pues seguramente habían puesto su confianza en la Virgen María. Así que se instituyó la fiesta del nombre de Nuestra Señora.

En su comentario a San Lucas 1,27, San Alberto Magno, el maestro de Santo Tomás de Aquino, presenta cuatro significados del nombre de María. La formulación aparece citada así: «Maria enim interpretatur Domina, stella maris, illuminata, illuminatrix, amarum mare.» [S. Albertus Magnus, Quaestiones super “Missus”, q. 29, § 2, Opera, Lyon, 1651, t. XX, p. 31, col. 1. Esta referencia aparece documentada en una edición digital de las Glorie di Maria de San Alfonso de Ligorio].

Es decir: «María se interpreta como Señora, Estrella del mar, iluminada, iluminadora, mar amargo.»

La variedad de significados del nombre de María está relacionada con la peculiaridad de la lengua hebrea, en la que una misma palabra tiene dos significados, a veces similares y a veces muy diferentes. Así que no es [de extrañar] que el nombre de Nuestra Señora tenga estos significados en hebreo.

Como Iluminadora: Ella es la Virgen Inmaculada, y la sombra del pecado nunca ha manchado el Santísimo Nombre de María. La Mujer Vestida de Sol, aquella cuya vida gloriosa iluminó a toda la Iglesia, la que dio al mundo la verdadera luz, la luz de la vida.

En otras palabras, Nuestra Señora es la verdadera luz. La luz es por naturaleza iluminadora; la luz ilumina por naturaleza, y es como tal que Nuestra Señora recibió entonces el nombre de María.

La Virgen del Apocalipsis – Miguel Cabrera (1695-1768) – Museo Nacional de Arte – México

Ella es la Virgen Inmaculada y lo que no tiene mancha es sumamente luminoso; es un alma luminosa, sin ninguna forma de pecado. Ella era la mujer vestida de sol que San Juan vio en una de las visiones del Apocalipsis, y que sus vestiduras brillaban como el sol.

Más tarde, su vida iluminó a toda la Iglesia Católica y, finalmente, dio al mundo la única luz verdadera, que es Nuestro Señor Jesucristo. Todavía se puede decir que la Virgen es para nosotros una luz en el sentido especial de la palabra, que es nuestra esperanza en la vida, nuestra alegría en la vida, es la solución a todos los casos y, por tanto, para nosotros una luz que brilla en las tinieblas.

Como Estrella del Mar: la propia liturgia saluda a la Virgen en un himno popular tan poético como el «Ave Maris Stella». Ella saluda a la Virgen con este hermoso nombre en la antífona de Adviento en el tiempo de Navidad: «Alma Redemptoris Mater», Oh dulce Madre del Redentor. Sabemos que la Estrella del Mar es la Estrella Polar, y la Estrella Polar es la más brillante, la más alta, la última de las estrellas [que forman la Osa Menor].

Domina significa «Señora»; no es una mujer corriente, es una mujer que tiene cierta distinción, cierta prominencia, cierta respetabilidad especial, (…) es una Señora. Pero, maître, maîtresse [en francés] no es exactamente eso: es la señora de un esclavo, es la señora del esclavo que manda porque es la dueña de ese esclavo. Este es el sentido de la palabra maîtresse, y esto nos es muy querido, porque recuerda exactamente la sagrada esclavitud que San Luis Grignion de Montfort inculca, la sagrada esclavitud por la que nos convertimos en esclavos [de amor] de Nuestra Señora, que es Nuestra Mediadora con Dios.

Nuestro Señor saluda entonces a Nuestra Señora como Nuestra Maîtresse, que nos domina, y que al mismo tiempo es nuestra Madre y que nos ama particularmente porque somos Sus esclavos, y porque siendo esclavos nos convertimos en Sus archihijos. Este es exactamente el título más grato para que reverenciemos a Nuestra Señora los que hemos hecho la Consagración de San Luis Grignion de Montfort.

Así que saludemos y reverenciemos a Nuestra Señora, especialmente en este título que está contenido en Su Nombre: Ella es la Propietaria, la Dueña y Señora de los esclavos.

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